José Luis Martínez Pereira, textos críticos


La pintura de J.L. Martinez refleja la verdadera abstracción creativa

Compostelano, profesor del Instituto da Guarda de A Coruña, José Luis Martínez ha traído su pintura a nuestra ciudad y su muestra en la Nueva Sala de Caixavigo constituye un recreo plástico absolutamente inefable.
Formado en la Escuela valenciana de San Carlos, aprendió amorosa y concienzudamente el oficio cerca de maestros como Lahuerta y Lozano. Mente cultivada, apasionado lector de poesía, sus temas tradicionales los sintetiza y reelabora para darnos una auténtica abstracción, que no llega, sino en ocasiones, al puro informalismo.
Utilizando paneles como soporte, con materias leves, rascadas, arenosas, con adherencias diversas levemente corpóreas, que van hasta el "collage", construye paisajes y bodegones en climas asordados y neblinentos, ideales para que el espectador dialogue con la obra, que es exigencia de toda creación artística.
La geometría, la divina geometría, que es la base de toda buena composición, la desmenuza en polígonos, y juega con líneas, curvas y ángulos, insinuando mundos de ascendencia romántica, vagarosa.
Le bastan esas referencias mínimas, ese constante sugerir para recrearse en la obra bien hecha, en la que, no obstante, jamás se acusa la insistencia. Pintura muy pensada, muy meditada, antes de su precisa realidad física, exquisita.
Las arenas son sobre el soporte como una lluvia leve e insistcnte, y el pincel ancho tiende y rasca, hasta arañar, los tonos
ocres del fondo para acusar volúmenes paradójicos, puesto que son rotundos de concepto y ligeros de apariencia.
Algún boceto de mural confirma que J.L. Martínez posée un mundo propio, una imaginación capaz de llevamos a una estética personal. Una firma, en fin, importante en la pintura gallega.

Francisco Pablos
De la Real Academia Gallega de Bellas Artes