Reproducción de la nota de prensa en La Voz de Galicia,
edición de Vigo, con motivo de la exposición de Javier
Varela Guillot Vigo. La Voz de Galicia, domingo 20 de enero de 1985 CRÍTICA DE ARTE Acuarelas y pasteles de Guillot. (Por Castro Couso)
Las limitaciones y dificultades que presentan los diversos materiales y
procedimientos pictóricos, son muchas veces desafíos (es
bueno que así sea) que llevan al artista a buscar salidas para
la correcta organización de la obra, que redundan casi siempre
en nuevas posibilidades expresivas de índole muy personal. La
acuarela es quizá el material pictórico que más
limitaciones presenta al pintor, el que mas exige y el que menos
concede, por ello es en la acuarela donde Guillot, que expone en la
Nueva Sala de la Caja, descubre un campo ilimitado de expresión,
pues una acuarela de Guillot es inconfundible.
Es la índole del artista buscar esa relación entre la
materia y él mismo para lograr el objetivo de la obra de arte
personal y única, el mensaje interior. Color
Guillot sabe utilizar el color y siendo muy buen dibujante, aprovecha
del dibujo de las formas lo que éste le brinda para organizar el
color sin permitir que el dibujo domine. Es así como podemos
observar esas obras como pinturas pues hay una facilidad para gozar de
la riqueza pictórica.
Varela Guillot es un pintor que sabe encontrar la dirección de
aquello que busca, tanto en el pastel como en la acuarela, oficios
ambos que domina a la perfección, pues exigen tratamientos con
mucha agilidad y visión certera. Por ello, vemos en la acuarela
el ágil ritmo del pincel jugando en las pinceladas, con los
toques que enriquecen la superficie sin cansarla, lo cual en los
pasteles se traduce en la consecución del trazo justo, sin
manoseos ni frotados, con la huella clara de la barra de color pasando
airosa por la superficio del papel. Las luces estallan entre las
nieblas para dejar entrever las formas que asoman salpicadas de la vida
en el paisaje en mimadas lejanías, ágiles primeros planos
donde todo se sugiere dejando siempre la posibilidad a la
imaginación de ver en el cuadro un mundo mucho más
amplio, mucho más rico. Luz
Deslumbrante luz, alegría desbordante, euforia del color en la
acuarela, frescura, espotaneidad que en el pastel se transforma, pese a
las relaciones de procedimiento, en una total oposición visual,
pues la luz emerge paso a paso de las sombras, creando un hermoso clima
de misterio.
Una exposición, la de Guillot que merece visitarse, pues se ve
en ella el artista dedicado plenamente -como los artistas del
Renacimiento- a una búsqueda que exige un oficio que hay que
recordar todos los días, como si fuera nuevo para que la obra
participe de esa vitalidad del descubrimiento diario.